
Cuando dejé las llaves en la mesa, pensé que había cerrado todas las puertas por dentro. Incluso aquella que apunta a la calle. No me fijé que había alguien tras la puerta de la cocina.
Maldita sea, si tan solo pudiera mover mis manos, si tan solo pueda volver a respirar... pero es inútil.
Sólo puedo despedirme desde mis pensamientos, desde mis recuerdos.

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