sábado, 18 de abril de 2009

Un poco de mi

He estado recordando cosas de mi infancia... por ejemplo: cuando me juntaba con un amiguito, a eso de los 2 años, lo llamaban CAPITAN VENENO. Un buen apodo para él, ya que a mi me decian TERREMOTO. Eramos una buena dupla, nos arrancabamos de la casa a mirar un acuario a dos o tres cuadras de la casa. Todavia está aquella imagen en mis cerebro, esos colores, tamaños. Luego de un tiempo ese lugar fue transformado en un local de entretenimiento, en el que habian flippers, maquinas de videojuegos, tacatacas y todo ese tipo de juegos. Tambien simpre recuerdo cuando mi mamita nos dijo a ambos que no corrieramos por el techo de la casa, por que estaba en reparacion. Bueno! eramos capitan veneno y terremoto!!! y nada, fuera lo que fuera, nos impediria entretenernos. El detalle es que subimos super callados, hasta que cai del segundo piso... de espalda contra el suelo. No recuerdo mas de o que pasó.

Luego de un año nos fuimos de Cerro navia, por seguir a mis papas llegue a Curacaví. Era una bonita casa, un gran patio, campo para correr y correr, árboles para subir. Era un buen lugar para entretener a mi pequeño ser de entonces.

Cuando cumpli 5 años, sucedio otra cosa que me enseño a no meter las manos en donde no debia. Un tio me dijo: Cuidado con ese porton que te puede caer en la cabeza y capaz que te mate. Lo bueno es que aun sigo vivo. Fueron varios puntos, para mi craneo partido, sin anestesia alguna.

Luego de pasar por varios estados en mi vida, me encontré de frente conmigo. Y no era un sueño. Era palpable, tenia olores, sabores y lo mas importante del otro lado estaba yo, con 15 años de edad. Me di cuenta que entre una calle sin salida y un camino sin retorno, me quedaria con la segunda opcion.

Hasta ahora ha sido la correcta, pues con ella he aprendiodo a valorar todo aquello que pasé cuando estaba mas niño. Todas aquellas penas, dolores y sustos. Cuando aperecian cosas en mi casa o cuando estaba solo en medio de la noche de campo, que hasta hoy me gusta contemplar; sentir el frio, la niebla, el olor a caca de vaca, a barro podrido y todas esas cosas que solo se pueden sentir alla: en curacavi, en donde pena la llorona, las brujas se juntaban en los ochentas al lado del rio y aparece el cuco de vez en cuando en los cerros...

Es entretenido estar en movimiento, atento a todo. Conocer de todo, de lo bueno y lo malo, ya que es la unica manera de valorar lo que te gusta, lo que amas. Asi como cuando pierdes cosas, solo logras valorarlas cuando no estan... y hasta el momento, gracias a Dios y mi angel de la guarda he sabido valorar, junto a mis amigos Hector y Armando.