
Espadas de luz en mi pecho, los ojos vacios de silencio. Sangre en mis oidos recorriendo por el cuello. Olor a tierra sin respiro, en aquella donde descanzan los que no se mueven a voluntad.
La tierra y su movimiento advierte la venida de ella. Mis manos buscan tocar la suave briza que trae consigo.
El descanzo espera por lo que fue mi cuerpo, mientras se tumban los sentidos al cielo.
El aura que rodea es tibia.
Mis palabras se desintegran como la suave briza de primavera.

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