miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cocina


Cuando dejé las llaves en la mesa, pensé que había cerrado todas las puertas por dentro. Incluso aquella que apunta a la calle. No me fijé que había alguien tras la puerta de la cocina.

Maldita sea, si tan solo pudiera mover mis manos, si tan solo pueda volver a respirar... pero es inútil.

Sólo puedo despedirme desde mis pensamientos, desde mis recuerdos.