Un cigarro en mis manos. Dos cadáveres en esta habitación, uno bajo la cama, el otro en el sillón. Sin tristeza ni remordimiento. ¡se lo merecian! Tanto él como ella. Ensangrentado.
Una pitada. El cigarro ahora a medias. Mis manos por la nuca de ella. Ves, eso sucede por estar donde no debes.
Ahora que te miro detenidamente: eras bella en vida, casi de mi gusto. Piel blanca, hermosa cara, bellos pechos. Sonido afuera. Sirenas. Golpes en la reja. Abren la puerta.
Esposado, con la cara en alto, riendo. La gente mira asustada y con un poco de odio.
Un juicio, abogados... condena. De nada sirve, ellos muertos y yo aca, escribiendo.
lunes, 3 de agosto de 2009
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Exelente texto amigo mio!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarComo para santiago 100 palabras
Me ire a masturvar pensando en sangre y senos...
)A(